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LOS NIÑOS
RAPTADOS POR LAS HADAS
Maribel
Morueco |
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Ondinas descalzas, prisioneras del sol, descargan cajas de cartón
llenas de libros, cuadernos, lápices, estilográficas,
y alguna que otra pequeña grabadora. Desesperazándose,
puntas estiradas, dulces zapatitos verdes, se enredan entre la
hojarasca recuperando un folio rayado y escrito. Oniax lo lee
despacito. Ríe, sonríe, se estremece. Hablaba de
Armando. Dulce Armando, blanco como el sol y la leche. Orgulloso
y pletórico en sus movimientos descompasados. Hoy, paciente,
luce como álamo hospitalario, recaudador de propinas de
algún que otro esquizo ambulante.
Nerea porta carpetas y plumieres, Aina tinta de todos los colores,
y Esther pequeños frasquitos de cristal cargados de etiquetas.
El sol, apaciguador, luce entre las ramas, como de puntillas.
Ha llegado el momento de recopilar la Historia. Extenderla en
pergaminos. Pregonar frases y poesías, desdoblar canciones.
De todos los rincones del mundo aparecen y reaparecen sobres y
faxes, e-mails y cartas, algún que otro vídeo y
peregrinas en moto, bici, coche, tren, helicopteros, y hasta piraguas.
Algún tímido peregrino desliza, con sumo cuidado
comentarios anudados entre bolsitas y lazos.
Ha llegado el gran día. No habrá akelarre. No habrá
ceremonias. Ni siquiera ritos. Simplemente una gran Convención
en círculo, Oráculo Mundial.
Ya
es hora de que las brujas cuenten la verdad. Es el momento de
poner a las hadas en su sitio. Ya está bien de tergiversar
el rosa y el azul; lo suave y lo etéreo; lo dulce y lo
estático. Hay que escuchar la palabra que conmociona. La
revolución que es la belleza en movimiento, garganta de
mujer.
En otros tiempos, en otras horas, entre vacuidad y quebrantos,
baños de salón, cuando la frontera entre la luz
y el espacio se convierte en un fino océano, lánguidos
seres desesperados por poseer el don de sorprender, descubrieron
que la mayor sorpresa era la risa de un niño. La risa,
la carcajada, la visión luminosa del mundo que los niños
poseían. Su mirada perfecta apostada en la mejor de las
intersecciones, comprensión perfecta del tiempo y del espacio.
Entendimiento mutuo de memorias
y recuerdos, dulces sentimientos y terribles dolores. El hombre
hecho hombre, corazón latiendo dibujado entre mapas.
La mirada y la risa, llaves del mundo, comprensión del
Universo, residían en aquellos pequeños seres que,
más pronto ó más tarde crecerían y
se dejarían olvidadas sus mágicas herramientas en
el interior de cualquier zapato, en un cajón de la mesilla,
en un barco de papel. Convertidos en adultos se olvidarían
de adónde había que mirar, cuándo y de que
habría que reír a carcajadas, de decir tonterías
en los momentos más solemnes... Cómo describir el
mundo con sólo dos adjetivos, cómo entender al otro
sólo con ver hacia donde posaba su mirada....
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Celosas y recelosas
las aburridas y asquerosas hadas decidieron robar éste
don.
A los niños. En el mejor momento. Quedarse con él
y utilizarlo para sorprender a la Humanidad. No tendrían
todo el dinero del mundo, todos los paisajes, ni las montañas
ni los mares. Pero se quedarían con la ilusión,
con la intuición, con el humor y la broma, con el sinsentido
y el absurdo. Dominarían a los humanos. !!!
Malamente, y en las mejores horas en las que los habitantes del
mundo se sienten confiados y descansados, entraron en los hogares:
a la hora de la siesta, y en el atardecer.
Como un dibujo animado seducía a las criaturas, los embaucaban,
los hacían quedarse prendados horas y horas delante de
ellos, como reyezuelos idolatrados. Al volver la carita, la tonalidad
de sus sueños había cambiado de color.
Personitas de miradas fragmentadas. ¡Qué han hecho
de mi calidoscopio?!!. Tres, quizás cuatro cristales robados
de la manera más sutil, con la peor de las malas artes,
engañando!!, y en el momento más apropiado.
Las madres no entendían nada. Nada de nada. Los bracitos
yacían lánguidos, no se aferraban a su cuello. Su
mirada ajena, como de nadie, deambulaba entre las esquinas y las
sombras. Su nombre, olvidado, perdido entre los sueños."¿Dónde
estás mi amor, que no te encuentro?". "Te quiero
y te miro, y ya no nos vemos, sonrisa de mi alma, que te he perdido.
?".
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Confusión
y locura, drama y tristeza. Dios Todopoderoso qué nos está
pasando que ni llorar puedo..
El mundo dejó de ser mundo, calidoscopio ofendido, robado,oscurecido
teñido de gris. Mil puertas abiertas al viento. Mil preguntas
sin respuesta. Mil sueños ahogados entre brumas perdiendo
su color.
La desesperanza y el llanto se servían en la mesa, como
platos únicos sin postre. Cuanto dolor desmenuzado.
Pasaban los días, los meses, los años. Qué
hacer y cómo. Explicar el porqué ya estaba olvidado.
Un buen día, después de celebrar un magnífico
akelarre algunas viejas amigas comentaron un texto que les había
llamado poderosamente la atención:
"Con un trozo de K se llega a todas partes"
Veían
que, precisamente, lo que le rondaba a ese joven psiquiatra, era
una tremenda confusión. Pensaron que sería interesante,
no sólo tomar cartas en el asunto (dismuladamente comprobaron
que sus barajas seguían en sus mangas..), sino que sería
interesante estudiar el problema que a éste buen hombre
le daba tantos quebraderos de cabeza, desde otra perspectiva.
Para eso eran brujas.
Comenzaron a patearse las ciudades. Colegios, guarderías,
hospitales,parques...Niños y más niños.
Preciosos niños rubios, morenos, de pelo ensortijado, rizado,
manitas cariñosas, ojos picarones, piececitos desnudos...Que
sonrisas y qué ojazos. Geografía de risas y mapas.
Poco a poco, y ya con lupa, comenzaron a ver algunas pequeñas
cosas que les recordaron el texto que leyeron, objeto de su estudio
e investigación. Había un grupo determinado de niños,
no muchos, unos poquitos, con una mirada especial. Quizás
casi, casi, una ausencia de mirada. Sobre todo la que dirigían
al resto de los mortales, porque a las cosas era diferente. Quizás
mejor. También les llamó la atención cierta
expresión de tristeza? O de no sonrisa-con-otro. Algo así.
Sus movimientos también tenían un algo, un no sé
qué que hacía que te fijaras. ¿Es que querían
volar... ? O a lo mejor ser más altos. ¿ Se confundían
con un columpio?.
Lo que peor soportaban era que no les hablaran, que no se dirigieran
a ellas y se rieran juntos, con la cantidad de tonterías,
hechizos y conjuros que llegaron a hacer... Unos cuantos besitos
de vez en cuando, sólo unos poquitos. Pero nada, entre
ellas y una potente lavadora centrifugando, se quedaban con el
centrifugado.
Empezaron a sentirlo en su piel. Como si les quemara.
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Y lo que comenzó
como pura curiosidad científica, acabó convirtiéndose
en una pasión, en una razón por la que vivir, por
la que conjurar, y por la que hechizar, sin escatimar en todas
las escobas, las ollas y los fuegos que hicieran falta prender
para entenderles. Ayudarles. Devolverles la sonrisa. Hasta se
inventaron canciones, animales de compañía, lugares
paradisíacos, tecnología punta, brebajes exóticos,
incluso a ratos, se pusieron místicas,...
Fue, sin querer, como todo lo importante.Ocurrió en un
casting.
Había una niña preciosa, de hermosos ojos grises
y expresión dulce y desenfocada. Conmovedora, rezumando
ternura. Elegida como la más bella, no hacía caso
ni a las órdenes del fotógrafo, ni a las palabras
de su madre, ni a los chantajes del productor. Lástima
de inversión. Y eso que era la mejor...
Su vivaracha hermana, deseosa de coger el relevo de la artista,
miraba donde decía el fotógrafo, obedecía
a su madre, y se comía las chuches del jefe. Lástima
de futura prominente nariz que ya se dejaba notar, lástima
de su falta de ritmo, y lástima de su poca gracia en general.
¿Qué tenía una que no tenía la otra.
? No era un asunto de narices. O mejor dicho ¿Qué
no tenía, que la faltaba, qué se había desenganchado
en la bella de ojos grises...?.
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Días
y días observando hicieron que algunas de nuestras sabias
se dieran cuenta de que a la hora de la siesta, la pequeña
vivaracha sin gracia, se quedaba dormida. Por el contrario, nuestra
bella princesita se enfrascaba en vídeos de dibujos de
colores inimaginables. Una y otra vez. Otra vez más. Casi
ni comía, sólo quería ver la pantalla, fija,
estática.
Una tarde lluviosa, enfrascadas nosotras también en las
imágenes de los colores de la pantalla, (habíamos
tomado forma de nubes y resacas) mientras la bella despierta no
dormía, hubo, quizás a causa de los truenos y de
los relámpagos, una pequeña y sutil interferencia.
Apenas imperceptible, la imagen de un oso gordo y dulzón
que bailaba un alegre cha-cha-cha se desdibujó en el marco
de amperios, y como por arte de magia (¡Claro... !), borbotones
de luz y metal surgieron del aparato televisor y se posaron sobre
nuestra preciosa niña.
Unos segundos apenas, suficientes para llenar de cristales de
metal el entorno de nuestra pequeña Angela. Rápidamente,
y volando, pasaron de su cabecita, a las comisuras de sus labios,
al ángulo de sus rosadas manitas entreabiertas, volviendo
a convertirse, vertiginosamente, en un oso dulzón y pachanguero
que movía el trasero, ahora, a ritmo de cumbia...
Supimos ver lo nunca visto: la opacidad.
Habían sido las hadas. ¿Quién si no? Si nosotras
no éramos, quién iba a hacer ese alarde de tecnología,
ese rapto improvisado, esa seducción engañosa y
sin escrúpulos. Habíamos descubierto el misterio
de los misterios. Las hadas existían (como nosotras, pero
nadie lo sabe, por supuesto) y además de existir eran ladronas,
embaucadoras, fatuas seductoras, ladronas de niños y de
sonrisas. Y además utilizando sus malas artes, declaraba
la guerra a los humanos, en su propio terreno, bien avenidas y
consideradas.
Oh!. Cuánto horror!. Habría que desvelar el secreto,ya,
ahora mismo, convencer a los seres terrenales que les estaban
robando lo mejor de sí mismos, en casa, en zapatillas,
que no se daban cuenta...
Por eso hoy, aquí, el Gran Oráculo, la Convención
Mundial.
Lo escribiremos, lo contaremos, lo haremos llegar al Gran Público.
Pediremos ayuda a la Biología, a la Neurología.
A la Psicología. Se lo tendremos que explicar de forma
que lo entiendan.
Y..habrá que hacer algo...! Esta infamia no puede quedar
así.
Habrá que empezar poco a poco; por lo más sencillo,
por lo más sutil.
Vamos a enseñarles a mirar. Vamos a encontrarnos frente
a frente.
Si la "cosa" (llamémosle rapto) empezó
en casa, habrá que empezar por la casa. Y luego, por las
escuelas, por donde haya niños.
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Habrá
que comenzar a dotar de sentido a las habitaciones,
a las acciones,
a las emociones,
a las oraciones y
a las vibraciones.
La vida vuelve a cobrar sentido.
Las risas encuentran su lugar,
Lavemos esa pátina de cristal y acero que nos torna opacos
al mirarnos los unos y los otros.
Empecemos uno a uno.
Aprende a mirar;
señala la cucharita,
toca la cucharita,
dame la cucharita.
Dame tu manita,
toca mi cara,
abracémonos.
"Angela "cachorrea" bravucona entre mis brazos y,
me recuerda
la otra infancia,
la perdida.
Echo de menos su luz."
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Aprenderemos
a hablar y a pensar como el que aprende a andar, pasito a pasito,
con la ayuda de todos. Y lo que no entendamos, lo dibujaremos.
Y lo que no nombremos, lo signaremos, y lo que no tenga significado
lo llenaremos de luz y color.
Nos miraremos en espejo, y copiándonos, construiremos al
nuevo niño que, pequeñito, se dejará moldear.
Y si nos encontramos mayores, apuntalando de aquí, limando
de allá, un pequeño empujoncito por el otro lado
y..crearemos al nuevo hombre.
Que las hadas nos roben la risa, además de ser considerado
hoy en día uno de los delitos más graves, es feo,
detestable y propio de seres envidiosos (descripción que
encaja perfectamente con lo que comúnmente se entiende
por hada), pero más grave todavía es que se la lleven
no sabemos a dónde, la dejen perder (con toda seguridad),
y no la devuelvan nunca (eso es porque la han perdido).
Sin risa, es, como sin alma, pero... no sin vida. Y la vida de
cualquiera de nosotros, apoyada en tantas y tantas vidas compartidas
es un enorme puente construido hacia el infinito sobre la faz
de la tierra.
Sobre esta faz de la tierra, ahora oscurecido y rojizo (comienza
el mejor momento del día. : La noche. !!) Ondina, Nivax,
Peletea, Ariel y muchas más y algunos también, al
calor del fuego humano de la amistad y la vida en comunidad (que
tanto nos gusta a las brujas), amparados por el otro fuego, el
de la sabiduría y el conocimiento, con el otro fuego de
fondo, el que quema, el que echa chispitas y hace pavesas, y habiendo
revelado el terrible y gran secreto prometen y pactan trabajar
duramente, de sol a sol, apasionadamente, y así encontrar,
para cada niño, y a la medida, aquella sonrisa. La que
le pertenece.
Repiquetean la llamas, suenan los tambores, las trompetas gritan,
gimen los acordeones.....Olor de violín. Un aire fresco
nos endulza la cara. |
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