Asociación Española de Profesionales del Autismo

BOLETIN Nº 11
Noviembre 2002


ARTÍCULO    

 

LOS NIÑOS RAPTADOS POR LAS HADAS

Maribel Morueco


Ondinas descalzas, prisioneras del sol, descargan cajas de cartón llenas de libros, cuadernos, lápices, estilográficas, y alguna que otra pequeña grabadora. Desesperazándose, puntas estiradas, dulces zapatitos verdes, se enredan entre la hojarasca recuperando un folio rayado y escrito. Oniax lo lee despacito. Ríe, sonríe, se estremece. Hablaba de Armando. Dulce Armando, blanco como el sol y la leche. Orgulloso y pletórico en sus movimientos descompasados. Hoy, paciente, luce como álamo hospitalario, recaudador de propinas de algún que otro esquizo ambulante.
Nerea porta carpetas y plumieres, Aina tinta de todos los colores, y Esther pequeños frasquitos de cristal cargados de etiquetas.
El sol, apaciguador, luce entre las ramas, como de puntillas.

Ha llegado el momento de recopilar la Historia. Extenderla en pergaminos. Pregonar frases y poesías, desdoblar canciones. De todos los rincones del mundo aparecen y reaparecen sobres y faxes, e-mails y cartas, algún que otro vídeo y peregrinas en moto, bici, coche, tren, helicopteros, y hasta piraguas.
Algún tímido peregrino desliza, con sumo cuidado comentarios anudados entre bolsitas y lazos.

Ha llegado el gran día. No habrá akelarre. No habrá ceremonias. Ni siquiera ritos. Simplemente una gran Convención en círculo, Oráculo Mundial.

Ya es hora de que las brujas cuenten la verdad. Es el momento de poner a las hadas en su sitio. Ya está bien de tergiversar el rosa y el azul; lo suave y lo etéreo; lo dulce y lo estático. Hay que escuchar la palabra que conmociona. La revolución que es la belleza en movimiento, garganta de mujer.

En otros tiempos, en otras horas, entre vacuidad y quebrantos, baños de salón, cuando la frontera entre la luz y el espacio se convierte en un fino océano, lánguidos seres desesperados por poseer el don de sorprender, descubrieron que la mayor sorpresa era la risa de un niño. La risa, la carcajada, la visión luminosa del mundo que los niños poseían. Su mirada perfecta apostada en la mejor de las intersecciones, comprensión perfecta del tiempo y del espacio. Entendimiento mutuo de memorias
y recuerdos, dulces sentimientos y terribles dolores. El hombre hecho hombre, corazón latiendo dibujado entre mapas.
La mirada y la risa, llaves del mundo, comprensión del Universo, residían en aquellos pequeños seres que, más pronto ó más tarde crecerían y se dejarían olvidadas sus mágicas herramientas en el interior de cualquier zapato, en un cajón de la mesilla, en un barco de papel. Convertidos en adultos se olvidarían de adónde había que mirar, cuándo y de que habría que reír a carcajadas, de decir tonterías en los momentos más solemnes... Cómo describir el mundo con sólo dos adjetivos, cómo entender al otro sólo con ver hacia donde posaba su mirada....

Celosas y recelosas las aburridas y asquerosas hadas decidieron robar éste don.
A los niños. En el mejor momento. Quedarse con él y utilizarlo para sorprender a la Humanidad. No tendrían todo el dinero del mundo, todos los paisajes, ni las montañas ni los mares. Pero se quedarían con la ilusión, con la intuición, con el humor y la broma, con el sinsentido y el absurdo. Dominarían a los humanos. !!!

Malamente, y en las mejores horas en las que los habitantes del mundo se sienten confiados y descansados, entraron en los hogares: a la hora de la siesta, y en el atardecer.
Como un dibujo animado seducía a las criaturas, los embaucaban, los hacían quedarse prendados horas y horas delante de ellos, como reyezuelos idolatrados. Al volver la carita, la tonalidad de sus sueños había cambiado de color.
Personitas de miradas fragmentadas. ¡Qué han hecho de mi calidoscopio?!!. Tres, quizás cuatro cristales robados de la manera más sutil, con la peor de las malas artes, engañando!!, y en el momento más apropiado.

Las madres no entendían nada. Nada de nada. Los bracitos yacían lánguidos, no se aferraban a su cuello. Su mirada ajena, como de nadie, deambulaba entre las esquinas y las sombras. Su nombre, olvidado, perdido entre los sueños."¿Dónde estás mi amor, que no te encuentro?". "Te quiero y te miro, y ya no nos vemos, sonrisa de mi alma, que te he perdido. ?".

Confusión y locura, drama y tristeza. Dios Todopoderoso qué nos está pasando que ni llorar puedo..
El mundo dejó de ser mundo, calidoscopio ofendido, robado,oscurecido teñido de gris. Mil puertas abiertas al viento. Mil preguntas sin respuesta. Mil sueños ahogados entre brumas perdiendo su color.
La desesperanza y el llanto se servían en la mesa, como platos únicos sin postre. Cuanto dolor desmenuzado.

Pasaban los días, los meses, los años. Qué hacer y cómo. Explicar el porqué ya estaba olvidado.

Un buen día, después de celebrar un magnífico akelarre algunas viejas amigas comentaron un texto que les había llamado poderosamente la atención:


"Con un trozo de K se llega a todas partes"

Veían que, precisamente, lo que le rondaba a ese joven psiquiatra, era una tremenda confusión. Pensaron que sería interesante, no sólo tomar cartas en el asunto (dismuladamente comprobaron que sus barajas seguían en sus mangas..), sino que sería interesante estudiar el problema que a éste buen hombre le daba tantos quebraderos de cabeza, desde otra perspectiva. Para eso eran brujas.
Comenzaron a patearse las ciudades. Colegios, guarderías, hospitales,parques...Niños y más niños.

Preciosos niños rubios, morenos, de pelo ensortijado, rizado, manitas cariñosas, ojos picarones, piececitos desnudos...Que sonrisas y qué ojazos. Geografía de risas y mapas.
Poco a poco, y ya con lupa, comenzaron a ver algunas pequeñas cosas que les recordaron el texto que leyeron, objeto de su estudio e investigación. Había un grupo determinado de niños, no muchos, unos poquitos, con una mirada especial. Quizás casi, casi, una ausencia de mirada. Sobre todo la que dirigían al resto de los mortales, porque a las cosas era diferente. Quizás mejor. También les llamó la atención cierta expresión de tristeza? O de no sonrisa-con-otro. Algo así. Sus movimientos también tenían un algo, un no sé qué que hacía que te fijaras. ¿Es que querían volar... ? O a lo mejor ser más altos. ¿ Se confundían con un columpio?.
Lo que peor soportaban era que no les hablaran, que no se dirigieran a ellas y se rieran juntos, con la cantidad de tonterías, hechizos y conjuros que llegaron a hacer... Unos cuantos besitos de vez en cuando, sólo unos poquitos. Pero nada, entre ellas y una potente lavadora centrifugando, se quedaban con el centrifugado.
Empezaron a sentirlo en su piel. Como si les quemara.

Y lo que comenzó como pura curiosidad científica, acabó convirtiéndose en una pasión, en una razón por la que vivir, por la que conjurar, y por la que hechizar, sin escatimar en todas las escobas, las ollas y los fuegos que hicieran falta prender para entenderles. Ayudarles. Devolverles la sonrisa. Hasta se inventaron canciones, animales de compañía, lugares paradisíacos, tecnología punta, brebajes exóticos, incluso a ratos, se pusieron místicas,...

Fue, sin querer, como todo lo importante.Ocurrió en un casting.

Había una niña preciosa, de hermosos ojos grises y expresión dulce y desenfocada. Conmovedora, rezumando ternura. Elegida como la más bella, no hacía caso ni a las órdenes del fotógrafo, ni a las palabras de su madre, ni a los chantajes del productor. Lástima de inversión. Y eso que era la mejor...
Su vivaracha hermana, deseosa de coger el relevo de la artista, miraba donde decía el fotógrafo, obedecía a su madre, y se comía las chuches del jefe. Lástima de futura prominente nariz que ya se dejaba notar, lástima de su falta de ritmo, y lástima de su poca gracia en general. ¿Qué tenía una que no tenía la otra. ? No era un asunto de narices. O mejor dicho ¿Qué no tenía, que la faltaba, qué se había desenganchado en la bella de ojos grises...?.

Días y días observando hicieron que algunas de nuestras sabias se dieran cuenta de que a la hora de la siesta, la pequeña vivaracha sin gracia, se quedaba dormida. Por el contrario, nuestra bella princesita se enfrascaba en vídeos de dibujos de colores inimaginables. Una y otra vez. Otra vez más. Casi ni comía, sólo quería ver la pantalla, fija, estática.

Una tarde lluviosa, enfrascadas nosotras también en las imágenes de los colores de la pantalla, (habíamos tomado forma de nubes y resacas) mientras la bella despierta no dormía, hubo, quizás a causa de los truenos y de los relámpagos, una pequeña y sutil interferencia. Apenas imperceptible, la imagen de un oso gordo y dulzón que bailaba un alegre cha-cha-cha se desdibujó en el marco de amperios, y como por arte de magia (¡Claro... !), borbotones de luz y metal surgieron del aparato televisor y se posaron sobre nuestra preciosa niña.
Unos segundos apenas, suficientes para llenar de cristales de metal el entorno de nuestra pequeña Angela. Rápidamente, y volando, pasaron de su cabecita, a las comisuras de sus labios, al ángulo de sus rosadas manitas entreabiertas, volviendo a convertirse, vertiginosamente, en un oso dulzón y pachanguero que movía el trasero, ahora, a ritmo de cumbia...

Supimos ver lo nunca visto: la opacidad.

Habían sido las hadas. ¿Quién si no? Si nosotras no éramos, quién iba a hacer ese alarde de tecnología, ese rapto improvisado, esa seducción engañosa y sin escrúpulos. Habíamos descubierto el misterio de los misterios. Las hadas existían (como nosotras, pero nadie lo sabe, por supuesto) y además de existir eran ladronas, embaucadoras, fatuas seductoras, ladronas de niños y de sonrisas. Y además utilizando sus malas artes, declaraba la guerra a los humanos, en su propio terreno, bien avenidas y consideradas.

Oh!. Cuánto horror!. Habría que desvelar el secreto,ya, ahora mismo, convencer a los seres terrenales que les estaban robando lo mejor de sí mismos, en casa, en zapatillas, que no se daban cuenta...
Por eso hoy, aquí, el Gran Oráculo, la Convención Mundial.
Lo escribiremos, lo contaremos, lo haremos llegar al Gran Público. Pediremos ayuda a la Biología, a la Neurología. A la Psicología. Se lo tendremos que explicar de forma que lo entiendan.
Y..habrá que hacer algo...! Esta infamia no puede quedar así.
Habrá que empezar poco a poco; por lo más sencillo, por lo más sutil.
Vamos a enseñarles a mirar. Vamos a encontrarnos frente a frente.
Si la "cosa" (llamémosle rapto) empezó en casa, habrá que empezar por la casa. Y luego, por las escuelas, por donde haya niños.

Habrá que comenzar a dotar de sentido a las habitaciones,
a las acciones,
a las emociones,
a las oraciones y
a las vibraciones.
La vida vuelve a cobrar sentido.
Las risas encuentran su lugar,
Lavemos esa pátina de cristal y acero que nos torna opacos al mirarnos los unos y los otros.
Empecemos uno a uno.
Aprende a mirar;
señala la cucharita,
toca la cucharita,
dame la cucharita.
Dame tu manita,
toca mi cara,
abracémonos.

"Angela "cachorrea" bravucona entre mis brazos y,
me recuerda
la otra infancia,
la perdida.
Echo de menos su luz."

Aprenderemos a hablar y a pensar como el que aprende a andar, pasito a pasito, con la ayuda de todos. Y lo que no entendamos, lo dibujaremos. Y lo que no nombremos, lo signaremos, y lo que no tenga significado lo llenaremos de luz y color.

Nos miraremos en espejo, y copiándonos, construiremos al nuevo niño que, pequeñito, se dejará moldear. Y si nos encontramos mayores, apuntalando de aquí, limando de allá, un pequeño empujoncito por el otro lado y..crearemos al nuevo hombre.

Que las hadas nos roben la risa, además de ser considerado hoy en día uno de los delitos más graves, es feo, detestable y propio de seres envidiosos (descripción que encaja perfectamente con lo que comúnmente se entiende por hada), pero más grave todavía es que se la lleven no sabemos a dónde, la dejen perder (con toda seguridad), y no la devuelvan nunca (eso es porque la han perdido).

Sin risa, es, como sin alma, pero... no sin vida. Y la vida de cualquiera de nosotros, apoyada en tantas y tantas vidas compartidas es un enorme puente construido hacia el infinito sobre la faz de la tierra.

Sobre esta faz de la tierra, ahora oscurecido y rojizo (comienza el mejor momento del día. : La noche. !!) Ondina, Nivax, Peletea, Ariel y muchas más y algunos también, al calor del fuego humano de la amistad y la vida en comunidad (que tanto nos gusta a las brujas), amparados por el otro fuego, el de la sabiduría y el conocimiento, con el otro fuego de fondo, el que quema, el que echa chispitas y hace pavesas, y habiendo revelado el terrible y gran secreto prometen y pactan trabajar duramente, de sol a sol, apasionadamente, y así encontrar, para cada niño, y a la medida, aquella sonrisa. La que le pertenece.

Repiquetean la llamas, suenan los tambores, las trompetas gritan, gimen los acordeones.....Olor de violín. Un aire fresco nos endulza la cara.